Si encuentra una persona avara, sea un poco indulgente con ella porque tal vez haya heredado parte de ese odioso comportamiento. Si en cambio se topa con alguien altruista, disfrute de su compañía y reconózcale el mérito, pero recuerde que parte de esa generosidad puede tener un origen genético.DESTACADOS.
En una investigación israelí se han obtenido evidencias de que existe un gen que influye directamente sobre la generosidad de las personas.
Hasta ahora se pensaba que el cerebro humano sólo se puede moldear a través de la educación, pero hoy se sabe que la influencia de los genes es muy importante.
Para algunos expertos, la capacidad de dar es un rasgo humano que la Naturaleza mantiene en nuestros genes porque favorece nuestra supervivencia individual, como grupo y como especie.
¿En su vida hay alguna persona generosa que siempre está dispuesta a compartir lo que tiene, a ayudar en lo que sea y a sacrificar su propio tiempo y comodidad en beneficio de los demás? ¿Entre sus conocidos existe alguno que parece tener un “candado” en el bolsillo o en su capacidad de dar y darse, debido a que nunca regala nada a nadie ni hace favores? .
Según recientes investigaciones, estas actitudes o conductas, no sólo tienen que ver con las experiencias que han modelado la personalidad de un ser humano, o aquellos mensajes que ha recibido y aprendido de quienes le rodean y de su familia, sino también con las intimidades de su material genético.
En una investigación realizada por el Departamento de Psicología, de la Universidad Hebrea, de Jerusalén, en Israel, se obtuvieron evidencias de que existe un gen que influye directamente sobre la generosidad de las personas.
Según el psicólogo Ariel Knafo, que participó en el estudio, “la conclusión central del trabajo es que hay influencia genética en las diferencias en el comportamiento altruista de la gente, porque hay diferencias en su ADN, las cuales están relacionadas con las diferencias en su modo de comportarse”.
Para obtener estos resultados, se efectuó una especie de juego de laboratorio, en cuyo transcurso los 203 participantes tuvieron que decidir si compartían o no con otras personas una determinada suma de dinero que les había sido entregada previamente.
Según el profesor Richard Ebstein, el experto en genética del equipo investigador israelí, en todos aquellos participantes que mostraron una actitud generosa, se constató que el gen denominado “receptor IA arginina vasopresina” (AVPR1a) aparece con una forma más alargada que en el resto de las personas.
Las pruebas genéticas mostraron en concreto que aquellos que tenían ciertas variantes del denominado AVPR1a tenían más tendencia a dar dinero.
El gen AVPR1a juega un papel clave en la química del cerebro al permitirle a una hormona denominada arginina vasopresina (AVP), que actúe sobre las células cerebrales. La vasopresina ha sido relacionada con el establecimiento de vínculos afectivos y sociales.
Los investigadores encontraron un mayor altruismo en aquellas personas que poseen una sección específica y fundamental de mayor tamaño en este gen denominado “promotor”.
“Hasta ahora se pensaba que el cerebro humano es una tabla plana y que a través de la educación se podía hacer con el ser humano lo que se quisiera, pero en casi todo lo que hoy estudiamos, vemos la influencia de los genes, que son muy importantes”, según el doctor Ebstein.
Para otros expertos la capacidad de dar y darse es una forma de afecto, un rasgo esencialmente humano que la Naturaleza mantiene en nuestros genes porque favorece nuestra supervivencia, no solo individual, sino también como grupo y como especie.
LA LEY DEL “DAR ES RECIBIR”
Por su parte, los psicólogos explican la generosidad de otras maneras, menos biológicas y más espirituales.
Para la psicoterapeuta Lola Mayo, la generosidad consiste “en una identificación, una vivencia del otro que nos hace ponernos en su piel, sintiendo como él siente. Esta vivencia pone en marcha nuestro deseo de ayudar y responder a sus necesidades como si fueran nuestras”.
Para el psicopedagogo Bernabé Tierno, la generosidad no es más la manifestación natural a escala humana del principio de la interacción dinámica que rige el universo, del cual formamos parte, y a cuya ley del dar y recibir estamos sometidos.
Según explica en su libro ‘El aprendiz de brujo’, “nuestro cuerpo, mente, energía se mantienen en constante interacción con el cuerpo, la mente y la energía del cosmos. En nuestro cuerpo cada célula da algo, apoya a las demás, y es apoyada. El flujo dinámico de dar y recibir es la esencia de toda célula, al igual que entre las personas, y es esencial para que la vida continúe y las sociedades crezcan, se perfeccionen y perduren”.
“Si buscas potenciar y alentar la circulación de la riqueza, la amistad, la generosidad, la paz, la comprensión, el amor, el perdón, habrás de dar de forma generosa eso bienes y hacerlos circular. Cuánto más des, más recibirás y en mayor abundancia, porque el principio del intercambio dinámico se cumple inexorablemente”, señala Bernabé Tierno.
“Lo que se recibe, en mayor o menor medida, suele ser directamente proporcional a lo que se entrega, y a la forma y la intención que acompaña a la entrega a los demás, que debe ser de corazón y con alegría”, señala el experto, que a continuación explica los principios del “El dar es recibir”.
via msn
Tambien te recomendamos:
.............Publicidad.......................................................................................................................................
...................................................................................................................................................................
Últimos comentarios